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Many of the crafts and activities are Bible-based and are great for use in Sunday school, preschool, home school, and on special occasions.
El Hijo PródigoEscrito por Carolyn Warvel Esta es una lección para enseñar el día del padre. Los niños/as de hoy en día necesitan saber más que nunca que tienen un Padre en el cielo que los ama, y que siempre pueden contar con el, alguien que siempre estará ahí para ayudarles sin importar lo que hagan. Hoy tenemos muchos niños/as que vienen de familias rotas. A menudo solo ven a sus padres los fines de la semana o unas cuantas veces al mes. Los padres hoy están más ocupados que nunca. Yo he escuchado estadísticas que dicen que el tiempo que un padre pasa con sus hijos es solo dos o tres minutos al día.Versículo para memorizar: Salmos 86:5 Referencia Bíblica: Lucas 15:11-31 Concepto a Enseñar: Los muchachos aprenden que Dios es un Dios que siempre los ama y los perdona. Manualidades Para el Comienzo de la Clase
2. Trabajen en este otro proyecto llamado "Ayúdele al Hijo Pródigo a encontrar su camino de vuelta a casa” (Instrucciones para Imprimir) La lecciónLea “La parábola del Hijo Prodigo” en Lucas 15:11-31 Nuestra historia de hoy, es la historia de un padre que tenia dos hijos. Por alguna razón que no conocemos el hijo más joven no estaba muy contento con su familia. Nuestra historia no nos dice por qué era infeliz, solo nos dice que deseaba irse de su casa. ¿Alguno de vosotros tiene idea de por qué el hijo menor no deseaba quedarse en casa con su hermano mayor y su padre? (Permita que los muchachos compartan sus ideas.) El tenía todo lo que necesitaba. El padre le proveía todas sus necesidades. El tenía, comida, ropa, y sirvientes. Quizás el estaba aburrido en su casa. O quizás, el se sentía como que no era demasiado bueno. Quizás su hermano siempre hacia las cosas mejor que el. Quizás el deseaba probarle a todos los demás que el En realidad no importa la razón por la que el deseaba marcharse, sabemos que el lo hizo. Un día el habló con su padre y le pidió que le diera su herencia ahora en ese momento, en vez de dársela cuando el muriera. Su padre dividió sus tierras y posesiones por las cuales había trabajado toda su vida y las dividió en dos partes, una parte para cada hijo. El hijo más joven vendió todo lo que su padre le había dado y se fue, dejó su familia. El se compró la mejor ropa que pudo encontrar. Todos deseaban ser sus amigos. Todos deseaban estar con el porque formaba unas fiestas muy divertidas con mucha comida, bebida y bailes. El solo pensaba en lo que deseaba y como podía conseguirlo. Después de un poco de tiempo, comenzó a quedarse sin dinero, y se dio cuenta de que las personas que estaban con el, solo lo hacían por su dinero, no porque en realidad eran sus amigos. Después de esto había una hambruna en la tierra. No había mucha comida y era muy difícil encontrar un trabajo. El fue por todas partes tratando de encontrar un trabajo, pero nadie quería contratarlo. Finalmente persuadió a un granjero a que lo contratara para que le diera de comer a los cerdos. El hijo tenía tanta hambre que incluso la comida que se estaban comiendo los cerdos le parecía buena. ¿Sabéis los que comen los cerdos? Ellos comen plantas que no se comen los humanos. Habichuelas que quedan atrás cuando se recogen las legumbres, y trozos de maíz después que las personas han terminado de comérselo. El hijo estaba ya en muy malas condiciones. ¿Podéis imaginarlos como estaba? ¿Cómo olía? ¿Qué pensáis que estaba pensando en estos momentos? Cuando el vivía con su padre tenía todo lo que necesitaba. Ahora el estaba viviendo con los cerdos, comiendo comida de cerdos. El comenzó a darse cuenta de que había cometido una gran equivocación. Esto no era lo que el quería hacer en su vida. En no tenía amigos, no tenía familia, ni siquiera tenía comida. El sabía que su padre siempre se aseguraba que sus trabajadores tuvieran bastante comida. El pensó para sí mismo, “Yo he pecado en contra de mi Dios en el cielo y en contra de mi padre.” He gastado todo el dinero por el cual mi padre trabajó tan duro. Yo no merezco ser llamado su hijo. Volveré a mi casa y le pediré a mi padre que me contrate como uno de sus sirvientes, por lo menos no me moriré de hambre. El hijo menor se formó de valor y comenzó a caminar de vuelta hacia la casa de su padre. Cuando aún estaba bien lejos de la casa, su padre lo vio y sintió lástima de su hijo. El corrió hacia su encuentro y le abrazó, lo besó y lo sostuvo en sus brazos durante mucho tiempo. El hijo le dijo a su padre como se sentía—que el no merecía ser llamado su hijo, Que el quería trabajar para el porque el no deseaba pasar más hambre. Pero su padre no le estaba escuchando. El estaba tan contento de ver a su hijo. El padre había estado esperando y orando para que el hijo volviera por mucho tiempo. El estaba preocupado y constantemente estaba mirando para ver si veía a su hijo venir. El padre del hijo menor no le gritó, no le rechazó. No le dijo cuán estupido y malgastador había sido. En vez de eso les pidió a sus sirvientes que trajeran la mejor ropa y se la pusieran. El le puso un anillo en el dedo como símbolo de que su padre le había perdonado y le aceptaba de vuelta en su familia. Le preparó una fiesta estupenda e invitó a todos para celebrar que su hijo había vuelto. El lo celebró como si su hijo hubiera muerto y había ahora vuelto a vivir. ¿No creéis que el padre de esta historia era estupendo? No siempre recibimos esta respuesta de nuestros propios padres cuando cometemos fallos, ¿verdad? Algunas veces nos gritan y nos dicen que no hemos tomado decisiones correctas, o que no hemos sido demasiado listos. A veces nos dan una charla acerca de lo que deberíamos haber hecho. Ha veces nos castigan. Pero nuestros padres no hacen estas cosas porque desean hacernos daño. Ellos lo hacen porque siempre desean lo mejor para nosotros. Ellos nos castigan porque nos aman y desean que siempre hagamos lo que está bien. El padre de esta historia comprendió que su hijo había aprendido la lección. El sabía que su hijo sentía mucho lo que había hecho. El probablemente pensaba que su hijo ya había sido ridiculizado y castigado lo bastante. El no tenía que decirle que el era un estupido y malgastador, el sabía que el hijo menor ya sabia estas cosas. Cuando Jesús estaba contando esta historia, el no estaba hablando de nuestros padres aquí en la tierra, el estaba hablando acerca de nuestro Padre en el Cielo. El estaba intentando mostrarnos que Dios nos ama incondicionalmente. El nos ama sin importar que. El se entristece cuando hacemos cosas malas y nos alejamos de el, pero el nunca nos rechaza, el siempre está ansioso esperando a que regresemos. David lo dijo de una manera perfecta cuando escribió en el Salmo 86:5, "Porque tú Señor, eres bueno y perdonador. Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.” Oración
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